CAVILACIONES
Por unos largos minutos, una
pantalla en blanco y un cursor que titilaba incansablemente, fue lo único que
vi. Como cada ritual a la hora de escribir, para acomodar mis ideas, me
levantaba de mi silla, caminaba como si tratara de dar forma a este revuelto de
palabras que chocaban contra mí. ¡Cuanta angustia devuelve la hoja en blanco
para quien debe quitarle esa pureza que hace doler los ojos! La noche anterior
sentí la ansiedad que caracteriza a la inspiración. En medio de la oscuridad,
borraba con la mente los párrafos que no me gustaban, me dije, “me levanto y lo
escribo ahora…, no, mejor mañana”. Y en el transcurso de esas horas, ese texto
me empujaba, como sea me pedía que lo hiciera nacer, entonces, no pude dormir. ¿Por dónde empezar?, ¿Cómo describir la imagen
que tengo puertas adentro mío? ¿Cómo no traicionar mi pensamiento original? Y otra
vez me volví a sentar frente a esa computadora, concentrada en el cursor dejé
soltar las manos y comencé a escuchar como sonaba el teclado con cada golpe minúsculo
que le propinaban mis dedos. ¡Qué bendición ver escritas apenas unas oraciones
en tan nefasta blancura! Cuanta satisfacción produce escribir de un tirón, ver
que el mundo que existe es esa pantalla, el que escribe y por sobretodo el
relato, esa historia que se desprende del escritor para que pueda vivir en
otros, para que pueda ser sentida por otros, o tal vez no, quiensabe. Sigo
caminando en la habitación en donde me encuentro, tomo agua y me detengo a leer
lo que hice. Mientras leo, imagino cómo sería trabajar asalariadamente de esto,
escribir y por eso, recibir mensualmente un sueldo. O poder vivir de esto, poder
decir “profesión: Escritora”. Me inflo de orgullo de solo pensarlo, me gana la
fantasía e ingreso a otros mundos menos complicados y me veo leyendo
descontroladamente, conociendo historias, viviendo realidades y luego yendo a bajar
a un papel mis historias. Pero el sonido del celular me hace volver a este
cuarto asfixiante y pienso en aquellos que escriben o escribieron en condiciones desfavorables,
acosados por la obligación de dar forma a las columnas diarias que les permitieron
mantenerse. Y por supuesto al pensar en esto, me acuerdo de Roberto Arlt que
decía “cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte” y
que escribir es un lujo ya que requiere de tiempo. Cuando se escribe las
influencias son inherentes, en mi caso, Benedetti, Cortazar, Arlt, Soriano… ¿y
acaso no soy escritora?, desde que recuerdo que lleno hojas con palabras, sí,
está bien, confieso que, a veces, me angustia saber que no estudié Letras que
estudié otras cosas por cuestiones caprichosas de la vida pero... si escribo
texto a veces con mejor y peores palabras no obstante, lo hago. En definitiva
qué es ser escritor. No lo puedo precisar bien desde lo decible, sino que lo siento, es más por mi
cuerpo circulan esos sentidos, insisto siempre noté que mi mano se ablandaba a
la hora de crear con la birome. Será habilidad, pasión no sé. Percibo que pasa
por el lado de darle vida a los sentires, compartir esas tibias producciones,
reflexionar realidades, discutirlas y que de esa efervescencia surja una
materialidad que intente mover las emociones del otro…y esto es lo que hacemos
en ese taller los sábados… "¡uy, me colgué son las 6 y media y recién escribí
esta línea para mañana: Escribir operación que implica que cuando quieras
expresar algo le pongas palabras, no importan las formas!"
Por Mary Jaime
Sin duda lo mejor que te leí, Mary. Excelente.
ResponderEliminarAtm: Eze