-"El pez de color está triste -Dijo Delia mostrándole el bocal con piedritas y falsas vegetaciones".
-"Solo sufre su existencia como vos, yo y tanto más ,concluyó Franco,luego de sacar la pava del fuego".
Dejó ir las horas,viendo cómo de una canilla gota se llenaba un vaso,una taza,algo pero eso no le importaba.Sentado en un sillón,sintió que su cuerpo le era ajeno frente a su mente que no paraba de hilvanar pensamientos, de tejer frases y nudos y más conexiones que,tal vez,le hacían doler.cerro los ojos y deseo poder apagar su cabeza como lo hacia su celular cuando no quería ser encontrado.Lo intentó no pudo.Cerro los ojos,ansiaba poder salir de sí mismo,perderse en otras historias,en nuevos comienzos,en una de esas,tal vez sí...El soliloquio fue interrumpido porque un agonizante pucho le quemo un poco los dedos.
Sonrió porque ese hecho tangible lo distrajo de tanto enredo mental.
La ventana le permitía escaparse a otros pensamientos sin embargo,la ventana,fácticamente,no era,solo,esa salida al exterior.la lloró su escape,su punto de partida para andar.Vio.a lo lejos,una ropa colgada en la terraza de un edificio ,y viajó,sin pagar boletos,a ese Franco de 8 años.La terraza, el olor a la ropa secada por el sol,la brisa,el ¡cuidado con mirar para abajo!la merienda y los dibujitos,su abuela... y el recuerdo fue atropellada por la humedad de sus ojos,tal vez,el recorrido de esa aguita por sus mejillas y esa gota más delgada,más gorda que caía y llenaba ese quien sabe objeto sin lavar en la pileta ¿y si ese vaso o taza era él,esperando a que alguien lo mire haga algo con eso?eso y ¿que era eso?No lo sabia,pensamiento demasiado sustancioso para esa tarde.Deseo un cigarrillo pero,flojo de voluntad como era,no lo fue a buscar a su habitación.
El frío,afuera,agotaba.Franco no daba más,preso de sus ideas pensó en la tristeza del pez que Delia le había comentado.Una tristeza Crónica,con una melancolía bien porteña de café,libro,pucho y alguna que otra compañía.Se le cruzó por su cabeza,leer algo más de Cortázar,comprarse un Octedro...el deambular de pensamientos terminó cuando llegó Delia proponiendo le cenar con orugas,en casa de...
La escuchaba pero su adentro tenía tanta personalidad que,nuevamente,viajó a una frase de un libro que su abuela le contaba cuando niño...y,lo arrasó la tristeza,un nudo en el pecho,la abu,sus corridasy,¡te extraño vieja,querida!,como me gustaría darte un abrazo!y dijo en voz alta interrumpiendo a Delia: "Una de nosotras parece decidir personalmente que el otro irá enseguida a buscar alimento con el sulky".
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