Bueno, después de haber leído el texto de Paenza (El Placer de tener
un problema no resuelto en la cabeza) recordé mi primaria y mis amigos, recordé
los juegos, mis primeros amores, pero también recordé lo mal que me iba. Yo era
el peor de todos leyendo y escribiendo, mucho peor. Cuándo yo leía, todos mis
compañeros se reían. Para ellos era solo un chiste, pero yo lo recuerdo como si
fuera ayer… Cuando tenía que entregar un trabajo, mi profesora, que con un tono
muy simpático me decía “Vos no tenés errores de ortografía, vos tenés HORRORES
de ortografía”
Esto sin mencionar a mi mamá que a la hora de hacer la tarea me decía : “¡Con B de Burro!” y ¡Paff! , sopapo en la cabeza. Pobre, quería lo mejor para mi.
Esto sin mencionar a mi mamá que a la hora de hacer la tarea me decía : “¡Con B de Burro!” y ¡Paff! , sopapo en la cabeza. Pobre, quería lo mejor para mi.
Bueno, así
fue como en toda mi infancia, no escribí ni leí nada.
Me preguntaba “¿Para qué?” Si más o menos con lo que sabía bastaba para manejarme en la sociedad.
Yo no quería ser escritor, yo quería ser como Pegaso de los Caballeros del Zodiaco, ese peleaba por la justicia y lo hacía tirando un par de piñas, no leyendo un libro.
Y así me crié, queriendo ser Connan el bárbaro. Pero había un problema, Connan peleaba contra hombres serpiente, que comían personas. Yo sabía que en la vida real, había maldad e injusticia, pero no sabía dónde. Lo busqué, lo busqué, lo busqué y hasta que por fin lo encontré. ¡El malo era yo! Estaba por todos lados, todos lo decían ; Yo era el analfabeto, el negro, el malo, el vago que va a la cancha, el que hacer “Asados” con el “Parquet”. Ese día aprendí, porque yo no era el malo. Pero alguien decía eso. Y es la única palaba que se escucha. Porque los que están en la misma situación que yo, no tienen palabra, están callados y los que tienen palabra son los que existen.
Y ahí descubrí que en el idioma mora el ser y los escritores son los guardianes del ser. Ahora, soy como Connan o como Pegaso, soy un guardián del ser. Todavía no se leer ni escribir bien, pero hora se que para ser hay que decir y que lo que quiero en este mundo es que todos podamos ser y por eso llevaré la palabra a donde vaya cómo su guardián.
¡Pucha! ¡Si me hubiesen dicho eso en la primaria!
Me preguntaba “¿Para qué?” Si más o menos con lo que sabía bastaba para manejarme en la sociedad.
Yo no quería ser escritor, yo quería ser como Pegaso de los Caballeros del Zodiaco, ese peleaba por la justicia y lo hacía tirando un par de piñas, no leyendo un libro.
Y así me crié, queriendo ser Connan el bárbaro. Pero había un problema, Connan peleaba contra hombres serpiente, que comían personas. Yo sabía que en la vida real, había maldad e injusticia, pero no sabía dónde. Lo busqué, lo busqué, lo busqué y hasta que por fin lo encontré. ¡El malo era yo! Estaba por todos lados, todos lo decían ; Yo era el analfabeto, el negro, el malo, el vago que va a la cancha, el que hacer “Asados” con el “Parquet”. Ese día aprendí, porque yo no era el malo. Pero alguien decía eso. Y es la única palaba que se escucha. Porque los que están en la misma situación que yo, no tienen palabra, están callados y los que tienen palabra son los que existen.
Y ahí descubrí que en el idioma mora el ser y los escritores son los guardianes del ser. Ahora, soy como Connan o como Pegaso, soy un guardián del ser. Todavía no se leer ni escribir bien, pero hora se que para ser hay que decir y que lo que quiero en este mundo es que todos podamos ser y por eso llevaré la palabra a donde vaya cómo su guardián.
¡Pucha! ¡Si me hubiesen dicho eso en la primaria!
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