lunes, 4 de marzo de 2013

Saber hacer - por Marisol Jaime


Consigna ¿Qué hacemos con el saber?


Parto con la frase del texto de Paenza que dice “llegué… y no hay nada”. Inmediatamente se me viene a la mente una autoreferencia.
Alcancé una cima con mucho esfuerzo, un punto que creía lejos, tal vez idealizado. Me recibí y pienso: “Bien ¿y ahora qué hago con esto’” ¿Qué cambió en mí, luego de transitar este camino?
Las preguntas fluyen por miles pero la reflexión es mucho más profunda. Me lleva a hilvanar pensamientos sustanciosos, a desnaturalizar estructuras, a detenerme a pensar qué sentido adquiere “llegué y no hay nada” Y digo que sí, que hay un más allá, porque tenés que reflexionar bajo qué intereses sé, con qué objetivos lo voy a poner a jugar ¿Soy profesional de la comunicación? En términos estrictamente académicos los soy. Sin embargo lo soy cuando entiendo que mi saber es solo una partecita del todo, cuando es una “herramienta para”, cuando prevalece el colectivo, cuando prevalece el objetivo político que respalda mi saber. Entiendo que todo conocimiento, especialidad, licenciatura es importante, pero siempre bajo la impronta de un proyecto de transformación, político, de vínculo con otro. Sin esta idea de fondo, para mí, cualquier saber es estanco.
Y vuelvo a insistir con el “llegué y no hay nada”; ¡Claro que no hay nada! Porque al llegar a este punto todos los formatos se desvanecen y ahí sos vos, ese saber y los otros. Me pregunto ¿soy comunicadora? Si, en tanto que soy una pieza más del engranaje colectivo, de esa fuerza que lucha por un cambio. Por ende, el conocimiento, el saber, depende desde donde te pares a mirar el mundo. Partiendo desde este piso, el conocimiento no sería un cúmulo de datos desordenados para guardar, sino preguntas turbulentas que explotarían en la cabeza cualquiera.
Para finalizar, en mi caso, llegué y les aseguro que hay mucho por aprender para despojarse de prejuicios intelectualoides.

Marisol Jaime

No hay comentarios:

Publicar un comentario