jueves, 14 de marzo de 2013

Emergiendo de la unidad - Por Marisol Jaime



   En un contexto revuelto por sensaciones de dolor, recuerdos  y aprendizajes. Me preguntan por la libertad. Y no quiero caer en redundancias, en viejos lugares, comunes de la militancia. Por ende, me remito a imágenes, un pueblo casi entero en las calles, con caras afligidas, colores rojos avivando la escenografia y, se traspasa a otros este concepto tan polisenico. Hoy la libertad, como concepto, en este sistema, es una falacia. Como creemos o nos hicieron creer que ser libres es poder elegir en el mercado, mejor dicho optar entre una u otra variable, que ponernos a decidir entre un “si o no” con nuestro consuelo. Mucho más aun cuando nos enseñaron, allá lejos y hace tiempo, en la escuela sobre nuestra independencia, sobre nuestra libertad. Nos dibujaban la Panacea, mientras que las coronas seguían intactas.
Así es como se socia la libertad a: Libre albedrío del mercado, libertad de expresión… ¿Pero bajo que dirección, que línea política los describía? Por eso, libertad, sacándole todo tipo de solemnidad, de grandes relatos, es un estudio de esta construcción de un hombre Nuevo, es hermandad con los pueblos de América del sur, es la lucha constante y cotidiana de la patria socialista. Pero esto también suena a grandes relatos. Y que inspiran. Es que el pueblo más específico, el proletariado, crea su propio mundo, toma las riendas para construir y pelear por erradicar todo aquello que no queremos.
La libertad es poder pensar críticamente, poder reflexionar nuestra práctica , es crear medios, crear cultura, es dar vueltas lo establecido y crear… crear un nuevo Hombre, tal como lo buscaban en el “Che” y Fidel en aquella revolución, tal como lo buscaba, aunque me cueste decirlo, el otro comandante, Chávez.
Pero terminemos de concretar mi idea, libertad es revolución, a rasgo de caer en viejos manuales de militancia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario