Lo persiguen los peldaños, de esos años
Que no quieren ser más de lo que fueron
Caminó bajo la lluvia por mil años
Con extraños de fragil corazón
Casí llegó a los cuarenta en diez minutos
Con los yugos, desquisiados del amor
Se sentó entre los errores
Que perfidian los fracasos
De las muecas que algún tango le enseñó
¡Y el perdón, en la esquina del cine!
"Yo no vine acá para llorar"
Y le dieron algún beso, que despide más que nunca
Lo que quedó del amor
El agua de las baldosas, que alguna vez pisó
Que lo moja peró no lo humedeció
Fué tentando al miedo, con costumbres
"No alumbres que la vela se apagó"
Y no pudo no fijarse, en las puertas del insnomnio
Que se abren para nunca más cerrarse
Y las copas desertoras del desorden
Le devuelven al espejo una sonrisa
La cornisa se vió cerca, el piso estaba arriba
Y la sangre, por todas partes.
El agua de las baldosas, que algúna vez pisó
Lo mojan por completo, de los piés a la cabeza
Con la misma certeza, del ciego que no quiso ver
El espejo le devuelve otra mirada
y su gente está acá para llorar.
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